Tiempo de Recreo
      VV. AA.



    Sinopsis

    El libro que tienes en tus manos no es como los demás, es el libro que pudo no haber sido, es el resultado espontáneo de un sueño, de la ilusión de unos cuantos creadores que se encontraron, a través del espacio virtual, en un lugar llamado El Recreo, un titulo preñado de nostalgia que sugiere entretenimiento, ocio, amistad, un rincón para compartir sueños e ilusiones, que alguien, aficionado a la lectura y a las nuevas tecnologías, tuvo la idea de pergeñar un buen día para que fuera punto de encuentro entre lectores y escritores de todo el mundo. Poco a poco, ese lugar inexistente fue llenándose de nombres ficticios que compartían generosamente sus relatos y sus poemas sin otro ánimo que el del puro placer de hilvanar palabras y regalarlas.
    Tiempo de recreo es la materialización de esa amalgama de bits tras la que se oculta el calor y la voluntad de personas reales que vienen a demostrar que la tecnología no solo no acabará nunca con la familiar calidez del papel impreso sino que ambos pueden caminar de la mano y crear algo tan hermoso como esta obra coral.   (Más información)

Uno de los autores: zoquete






La vida, ese desaforado desequilibrio que avanza hacia el único estado de equilibrio posible: la muerte.





Me enamoré de la literatura en las largas siestas silenciosas de mi niñez, en un pueblo de casas bajas y cielos desmesurados, allá en la provincia de Buenos Aires. Escribir no entró en mis planes hasta que, por puro azar, descubrí que existía un mundo denominado «foros literarios virtuales». Fue entonces que nació Esther González (seudónimo poco original, es cierto) y, además de leer, comencé a escribir. Así aprendí que las diferencias entre las Ciencias Exactas y Naturales —mi vocación más profunda— y la Literatura no son tan grandes: ambas tratan de cómo crear universos imposibles pero verosímiles. 
En setiembre de 2007 participé de la creación del foro literario Prosófagos y, durante varios años, de su gestión. Prosófagos siempre fue —desde su primer día— otro universo imposible (aunque real), y dentro de sus imposibilidades se cuenta la de que iniciáramos una revista, Prosofagia, capaz de mantenerse y crecer durante dos años y medio en condiciones en las que el fracaso y/o su rápida desaparición parecía ser un futuro seguro.
Mi blog sufre de recurrentes y extensos períodos de inactividad, pero es casi el único sitio en donde se pueden leer algunos de mis relatos. Artículos, en referencia a literatura, en Prosofagia. Novela, no he escrito ninguna.











Más vale morir de risa que vivir malhumorado.

Rafael Homar Ferragut se considera el platelminto de la literatura, pues arrastrándose entre la disgregación creativa de un humus límbico se regocija en la fatuidad de su propia obra. Deambuló entre las lacerantes aristas del relato corto, pues es medio óptimo para aprender y compartir, aunque su primera ambición literaria dio lugar una extensa novela, El enigma de la cacatúa, que dista mucho de lo convencional y que, día tras día, se va convirtiendo en el más desconocido misterio de la literatura universal. Persiste en la actualidad en la consecución de su segundo monumental fracaso.













La muerte será mi compañera durante toda mi vida; hasta que muera yo, y viva ella.




Escribo lo que pienso y siento. Estoy identificado con algunos de mis personajes que narran entrañables pasajes de mi vida.
Escribir acerca de la muerte es igual que escribir acerca de la vida. Es imposible no temerle a la muerte cuando se le teme a la vida, ambas son cómplices en este vagabundear por el infinito.
Mi nombre es Edgardo Benítez, y soy salvadoreño, por principio.







La muerte es el fin de la juventud y la liberación de la vejez.




Jesús García Lorenzo (clarinete), Valencia (España). Atraído por lo desconocido e incomprensible. Aficionado escritor y amante de la música. Intento expresar con el lápiz lo que mi imaginación me hace sentir. Premios: 1º premio en el concurso de relatos de El Coloquio de los Perros 2010. Mención de honor en el 1º concurso de cuentos del foro Prosófagos 2010. Finalista en el Certamen de narrativa corta Carmen Martin Gaite 2011.






Que se muera el que quiera.


Me nacieron en Hospitalet de Llobregat, Barcelona, aunque no lo recuerdo. Estudié filología hispánica y fotografía, y he dado tumbos por bastantes sitios, Córdoba, Madrid, Galicia, Asturias, Girona. Actualmente existo en Terrassa. “Eres una persona muy aburrida a la que le gusta reír”, así me definió una notaria de Logroño. Ando lento, pierdo paraguas, me medico lo indispensable, y como toda la buena gente, le tengo cogido cariño al Coyote y al pan con aceite.








La muerte no es lo mismo que morir.




Nací en Canarias, tan al sur de España que está fuera de su mapa, entre senderos que sortean volcanes y caminos que se pierden en horizontes de mar; cerca del corazón de la tierra, y de nubes que se pueden tocar. Miembro de La Tribu 11 y colaborador ocasional de Prosofagia.







Lectofobia





    Sinopsis

        Esta antología contiene relatos tremendamente visuales que te atraparán desde el comienzo. El autor, con una prosa sólida y depurada que se desliza con facilidad, nos lleva de manera clara a través de fragmentos múltiples que, pese a su aparente complejidad, funcionan bien y sin tropiezos.
    Personajes entrañables que trascienden las circunstancias particulares que viven; ideas impactantes, originales, atrayentes; sitios oscuros, áticos, túneles; y finales dramáticos, sorpresivos, incluso macabros; entretejen una trama impregnada de misterio, fantasía y muerte que no dejará indiferente a ningún lector.




La muerte es como una caja de bombones... ¡vacía!





Soy cántabra, del norte de España aunque radico en el sur... de la Bahía de Santander. En un lugar cinchado entre una bahía de cigüeñas amarillas, rías, marismas y parques conteniendo a un pueblo que se quiere escapar: el país de las astillas.
Mi vida está formada de un puñado de almas: las que me han ido habitando desde que nací hasta hoy. Y las más importantes: mi familia, mis amigos, mis animales, tres grupos imprecisos en ser y tan diáfanos en estar. Y que son míos porque les pertenezco. A todos ellos: ¡Gracias!















Elisabet —Montse de Paznació en Lérida en 1970. Licenciada en Filología Inglesa, trabaja en la dirección de la Fundación ARSIS. Su vocación literaria arranca desde la infancia y se ha nutrido de diferentes experiencias, como cuenta en su blog. Tras una época muy activa en algunos foros literarios, se unió a un grupo de compañeros del foro Prosófagos para fundar la revista Prosofagia. Ha escrito varios libros de ficción, poesía, relatos y dos ensayos. Ha publicado Cómo curar los sentimientos negativos y Mujeres de Dios, las novelas Estirpe Salvaje y El heredero del clan. En 2011 obtuvo el VIII Premio Minotauro por la novela Ciudad sin estrellas.

Cómo curar los sentimientos negativos









Mujeres de Dios










Estirpe salvaje










El heredero del clan











Ciudad sin estrellas
Premio Minotauro 2011









¿La muerte? ¿Seguro que está bien formulada la pregunta?



     Fui esclavizado al oeste de El Aaiún con cinco años, pero mi labia me permitió conquistar el favor del negrero bereber que pretendía vejarme, que pronto prefirió verme lejos, aunque fuera a lomos de su Mercedes SLS. Abducido por seres de otra galaxia, escupido de su nave por razones ignotas, fui digitalizado sin piedad por un adolescente baneado por su novia, para después ser enterrado entre los bits de LaTribu 11. Y allí sigo, buscando la puerta de salida…

     Quizás sospechen ustedes que esto no tiene por qué ser necesariamente cierto. Si lo prefieren, pueden imaginarme sentado en una cafetería, ocupando una mesa y emborronando servilletas durante interminables horas tras pedirme un café, en ocasiones una Voll Damm, dependiendo del momento del día del estado de ánimo. Una imagen más bien aburrida, francamente aséptica. Se me antoja que menos real.




Ubicación: Barcelona, España


No temo morir, temo partir el último; temo ser testigo de la muerte, de cómo su guadaña atraviesa el corazón de los míos.


Manuel Pérez Recio (Nelo). Valencia (España), 1970. Técnico en Electrónica Industrial. Aficionado a la lectura, el cómic y el dibujo creativo, dedico gran parte de mi tiempo libre a escribir artículos de opinión, relatos, novela... e ilustrar textos narrativos. Entre otras, colaboro con las revistas culturales Aldeas de Alpuente, La Taifa y Prosofagia (siendo en esta última parte integrante de la redacción). Me gusta el vino y las mujeres, por eso tengo tres en casa. Y no voy a la peluquería desde 1999, que recuerde.
Publicaciones: Cuyabeno, la sangre de la Tierra (novela, 2008-2009); Nunca en las cenizas del olvido (relatos, coautor, 2008); Tarta de manzana (relatos, coautor, 2009); Cuentos para sonreír (relatos, coautor, 2009). 
Premios: Ganador del Concuso nacional de cómic EPLA, 1989. Finalista en el certamen Más cuento que Calleja, 2007. Finalista en el concurso de relatos El Turistilla.com, 2011. 






La muerte no solo incumbe al afectado; para los allegados, es un asunto de Estado.



    Me llamo Sergio José, nací en Palma de Mallorca, tengo 26 añitos, sigo siendo un renacuajo y si no me pilla un coche o algo dispondré del doble para escribir y, sobre todo, aprender a hacerlo bien. ¡Es mucho tiempo! Mientras tanto, sigo con Deus Ex Nuke (mi novela bizarra en construcción), mis estudios y la fotografía.





Atmósferas
100 relatos para el mundo



    
   




A beneficio de la Fundación Vicente Ferrer.    VV. AA.


«La caña de pescar»
Autor: 
Manuel Navarro Seva (Boris Rudeiko).








Punto de venta:
Los que están vivos no se mueren nunca.



    Nací en Lérida en 1970. Me crié en tierras leonesas y luego regresé al Mediterráneo. Crecí escuchando historias de boca de mis padres y abuelos. A los siete años comencé a inventar mis propios cuentos y leía todo cuanto caía en mis manos. Estudié Filología Inglesa, pero una decisión personal me llevó lejos del mundo literario y académico para dedicarme a trabajar en dos asociaciones humanitarias. La pasión por la escritura resurgió cierta noche de verano… El resto de la historia podéis leerlo en mi blog. Escribo fantasía, cuentos y algo de ensayo. He publicado varios libros, he participado en algunos foros literarios y, por fin, con un grupo de amigos, me lancé a la aventura de editar la revista Prosofagia. ¡Ahí seguimos!


http://comollegarapublicar.blogspot.com









La verdad es que no quería matarse, pero la cuerda resistió y sus dedos apenas rozaron el suelo.




Fernando Castellano Ardiles


Hasta hace algunos años sufría cada vez que alguien me preguntaba: ¿de dónde eres? Esa pregunta, tan simple para la mayoría, tenía diferente respuesta dependiendo de quién preguntaba.
¿De dónde soy? ¿Dónde nací? ¿Dónde vivo? ¿De dónde provengo?.. Un día llegué a la conclusión de que la mejor respuesta sería: latinoamericano, pero eso daba pie a otras preguntas, con sus odiosas explicaciones.
Veamos; mi abuelo paterno, descendiente de inmigrantes italianos —de ahí que mi apellido, Castellano, se pronuncie: Castelano— y franceses. Mi abuela paterna, hasta donde yo sé, de inmigrantes españoles. Ambos nacieron en Lima, Perú.
Mi abuelo materno, chileno: espigado, moreno, canas prematuras. Mi abuela, descendiente de ingleses y yugoslavos. El segundo apellido de mi madre tiene un acento diacrítico que no existe en nuestro idioma.
Mi padre nació en Lima, Perú. Mi madre, en Chuquicamata, Chile. Yo nací en Lima. Si nos remitimos al lugar de nacimiento, soy peruano, aunque no había cumplido cuatro años cuando ya vivía en México; donde he residido casi toda mi vida.
Si nos remitimos a las nacionalidades, tengo tres: peruana, chilena, mexicana (podría optar por otras, como la croata, pero no pretendo coleccionar nacionalidades; además, no conozco el idioma ni tengo intención de vivir allá).
Para los que piensen que soy mexicano porque hablo como mexicano, estudié la historia de México y demases, que se lo digan a los compañeros que tuve en el colegio, quienes se empeñaron en hacerme sentir lo que siempre fui para ellos: un extranjero.
Para los que piensen que soy peruano, que se lo digan a mis primos que, cada vez que viajábamos para visitarlos, se referían a nosotros como: los mexicanos.
Es extraño sentir que no perteneces a ningún lugar y que, al mismo tiempo, te has ganado el derecho de estar en cualquier parte. Estás acostumbrado a que te vean como a un viajero, como las plantas de los pantanos, de raíces flotantes. Y debe existir en mi mente una especie de programación, ya que de la ciudad en la que vivo, San Luis Potosí, y en la que he permanecido más tiempo que en ninguna otra, ni siquiera conozco el nombre de las calles del centro y me pierdo con facilidad si transito por zonas que no frecuento.
El sentimiento de pertenencia, patriotismo, identidad, son ilusiones soportadas por la certeza de un origen común. Pero la posesión real es inexistente e imposible; en el caso más extremo, efímera. ¿Qué es nuestro y qué podemos hacer con lo que nos pertenece? Ningún ciudadano de ningún país del mundo es realmente dueño de nada. Solo de la ilusión... Lo extraño es que esa ilusión suele ser más fuerte que cualquier certeza o realidad. Los hombres somos dueños de lo mismo que tenemos el día que nacemos, y a veces, ni siquiera de eso.
¿Saben de qué sí somos dueños? De nuestra memoria, voluntad, intenciones, acciones... La primera puede, o no, estar condicionada a nuestra salud física, y las demás, a una infinidad de factores externos que, en mayor o menor medida, escapan de nuestro control, pero no por eso dejan de pertenecernos. Así es, o parece ser y, a todo esto ¿qué opinan ustedes?






Morir es la disolución de los contrarios y un acto de valentía.

    Nací en La Orotava —al amparo de un monte al que llamo Padre—, en Tenerife, Islas Canarias, en 1959. Viticultor de profesión compagino vino y literatura, dos artes que colman cuerpo y alma. Hace años que deseaba escribir para alguien, y ahora es el momento. Trabajar en lo que me gusta junto a gente amante de la literatura, de las palabras, de lo que está bien escrito, ha sido posible gracias a la Red. Proyectándome como escritor he participado en esta antología de cuentos, Necroslogía, emprendiendo un camino de aventura en común, con gentes de todas partes del mundo de habla hispana que se ilusionan con aquello que aman.



Después de todo, la muerte es solo muerte.


    Alex. Madrid (España), 1979. Abogado, lector empedernido y escritor aficionado; escribe porque cree que la fantasía de un individuo es tanto o más legítima que el apetito de un millón de hombres.




La vida es un charco en el que hay que mojarse antes de que te sorprenda la muerte.




Manuel Navarro Seva (Boris Rudeiko), nació en Callosa de Segura, Alicante, España, en 1947. Es ingeniero de Telecomunicación y escritor. Ha publicado cuentos en los foros literarios Ventanianos, Bibliotecas Virtuales y Prosófagos; en las revistas Panace@ y Prosofagia y en su propio blog. Es coautor del libro de relatos Atmósferas, del libro de cuentos Necroslogía, una Antología de la muerte y autor de Cosas que nunca confesé a nadie, libro de 50 relatos publicado en Amazon. Terminó su primera novela Avenida Nevsky, diario de un expatriado. Participa esporádicamente en concursos radiofónicos de microrrelatos, donde consiguió algunos premios. Es cofundador y miembro del equipo de redacción de la revista Prosofagia.








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